Publicidad

Invita a los ángeles a tu vida

Invita a los ángeles a tu vida




Visita a una persona sabia: Existen muchos tipos de personas sabias, jóvenes y ancianas, interiores y exteriores. Escoger esta situación puede ser una invitación a que te sientes con un anciano de la comunidad, un sabio o un maestro. Puede estar sugiriéndote que asistas a un taller de trabajo con alguien a quien respetes. Tal vez te convoca a iniciar un viaje hacia adentro, para encontrarte con la persona sabia que llevas en tu interior. Quizás esta sea el anciano en que vas a convertirte en esta vida o el que viste en una existencia anterior. Por medio de la persona sabia, los ángeles se te darán a conocer, en palabras o en silencio, por un gesto o una sensación.

Crea un lugar sagrado y crea tu propio rito: Esto puede referirse a una meditación que hagas en el rincón de tu cuarto o una danza que ejecutes en un claro del bosque. Cuando lo lleves a cabo, debes saber que, mediante la creación de lo sagrado, un ángel se comunicará contigo para danzar y orar a tu lado. Profundiza y expande tu ser con este contacto.

Sé con una planta, un animal o con la tierra misma: Mediante la sintonización del planeta y todas sus formas de vida, el ángel con quien necesitas comunicarte vendrá a ti. Concédete tiempo para salir al mundo. 

Siéntate con un árbol, juega con tu mascota, camina por los bosques o por un parque, escala una montaña. Date la oportunidad de vincularte con el planeta mismo. Extiéndete en el césped o en la arena. Siente el viento. Ábrete al cielo. Cuando lo haces, abres el camino para que acuda a ti el ángel que has elegido, para susurrarte en las hojas, en el viento, en las olas.

No hagas nada: Deja de buscar, de esforzarte, de ansiar. Deja que todo pase, que los ángeles vengan a ti a su modo, a su tiempo. Recuerda que no todo debes hacerlo tú. Por el contrario: en este momento no tienes que hacer nada. Deja que los ángeles vengan a ti como les parezca adecuado. Quizá sea cuando y donde menos los esperes. Ve hacia adentro, a un profundo lugar de rendición. Deja los mandos y que los ángeles se encarguen de todo.

Haz algo nuevo: Con frecuencia vivimos en pequeñas cárceles de rutina y hábito que nosotros mismos creamos. No vemos lo vasta y plena de posibilidades que es la vida. Si eliges esta circunstancia, haz algo que no hayas hecho antes. Quizá sea hora de hacer algo que te amedrente, algo que sea un desafío para tu poder físico o mental. Al estirar tus límites expandes tu potencial de autoestima y renuevas la fe en ti mismo. Te sientes más vivo y vigoroso.

Dedica tiempo a alguien que ames: Dedica un tiempo especial para estar con alguien amado. Algún viejo amigo, si ahora no tienes a nadie que inspire ese afecto, invita al amor, a la amistad. Visita a tu abuela o pariente. Ve a la casa de tu vecino. A veces a los seres queridos lo dejamos de lado y olvidamos que el amor esta allí.

Pasa tiempo a solas en un sitio hermoso: La belleza nutre. Concédete un descanso para que te cure la belleza que nos ofrece este planeta o la belleza que hemos creado los humanos; en una mezquita, en una catedral, caminando por un jardín formal o en lo alto de una torre, desde donde se vea un glorioso panorama. Cuando estés allí, siente los ángeles que te rodean y aprecia también su belleza.

Visita a un reparador: Como en el caso de visitar a una persona sabia, este puede ser un viaje hacia afuera o hacia adentro, pues al fin y al cabo eres el más indicado para curarte. Un amigo afectuoso puede ser un reparador. También puede serlo una imagen que represente poder para ti. Tal vez esta selección sugiere que necesitas ser nutrido, alimentado, atendido. ¿Viene a recordarte que has estado postergando tu cita con el médico? Siéntate en silencio y recuerda que hallarás la respuesta a la pregunta que esta ocasión te propone. Cuando visites a un reparador, los ángeles estarán allí contigo, trabajando con esa persona y a través de ella para profundizar tu corazón.

Diviértete: Esta puede ser la más difícil de todas las aventuras. Con frecuencia es difícil ser liviano y despreocupado, permitirse un desborde de placer. Pero cuando lo hagas, los ángeles estarán todos contigo, riendo y también felices. Algunas personas no crecen nunca porque creen que los adultos no se divierten.

Pero divertirse es, simplemente, un modo de estar vivo, disfrutando de cada momento. Si crees que has olvidado cómo se hace, recuerda que en otros tiempos lo sabías. Divertirse es como andar en bicicleta. No se olvida nunca; sólo te olvidas de hacerlo.

Visita un lugar sagrado y participa en un rito: A diferencia de la invitación anterior a crear algo sagrado, requiere que participes en algo establecido y tradicional, algo arraigado en la historia. Puede pertenecer a la tradición en la que te criaste o a alguna otra. Al elegir ese acto, se te pide que te abras a los ángeles rindiéndote a algo exterior a ti. No necesitas hacer tú el trabajo. Soló debes permitir que algo externo y antiguo obre en ti.

Habla con alguien a quien conozcas desde hace mucho: Puede tratarse de un pariente, un viejo amigo, un hermano o alguien con quien hayas perdido el contacto y a quien necesites hallar. Al elegir este hecho, alguien que te ha visto crecer a través del tiempo dará voz a lo que los ángeles deben decirte. Lo que digan puede no ser lo que esperabas oír. Pero será lo que necesitas escuchar ahora mismo, a fin de crecer. Tal vez se te pida que observes patrones que te limitan o se te obligue a reconocer algo maravilloso sobre ti mismo que has estado negando.

Haz algo que no te guste: Hay mucho que aprender mediante el examen de tus criterios y disgustos. Esta situación que haz elegido puede ayudarte a ver cómo te limitan. Hay algunas cosas que no queremos hacer porque son antiéticas a nuestra naturaleza, pero a otras las evitamos por miedo o por orgullo. Esta situación es una oportunidad para liberarte de las limitaciones. Si la has elegido haz algo que hayas decidido no hacer jamás. Observa tu resistencia y fíjate si puedes desprenderte de ella. Pregúntate qué es lo que te molesta. Sé tan abierto y receptivo como puedas. Siente la presencia de los ángeles. Están aquí para apoyarte mientras te muevas por entre tus criterios y temores. Baila y ríe con ellos hacia la luz.

Busca un objeto de poder: Un objeto de poder centra tu energía y tu decisión. Puede ser un libro, un cristal, una piedra, un palillo raro que hayas encontrado en el bosque o una conchilla especial descubierta mientras vagabas por la playa. La búsqueda de ese objeto de poder es un peregrinaje hacia esa parte de ti que estas dispuesto a honrar y conocer. Es la parte que recuerda a qué viniste a este planeta y para qué estás aquí. Mediante este objeto tendrás el poder de conocerte mejor y de ser más tú mismo.

Despréndete de algo: Algo que ames, algo que no uses nunca o algo a lo que te aferras aunque tenga asociaciones negativas para ti. Puede ser valioso o insignificante. Al desprenderte de él liberará una parte de tu vida, dando lugar para algo nuevo. Creas oportunidad para un don angélico. Tal vez no llegue de inmediato. Llegara cuando sea el tiempo de los ángeles. Estáte abierto para recibirlo y, cuando llegue, da las gracias.

Fabrica algo: Un cuadro, comida, una danza, un poema. Mientras lo hagas, invita a los ángeles a estar contigo. Dales la bienvenida como a musas que te inspiran, vinculándote con esa parte de ti que es tan creativa. Tu creatividad podría emerger en una broma, un poema o las flores de tu jardín. Al elegir esta experiencia, recuerda que todos somos cocreadores con Dios. Deja tu creatividad fluir como la luz del sol.

Conéctate por medio de un libro, una grabación, una película, televisión o pintura: Si has elegido este acontecimiento, los ángeles se te presentarán mediante la obra creativa de otra persona. Podría ser un libro que estés leyendo. Una película puede brindarte el relato que necesitas oír. Un cuadro o una danza pueden estar tan llenos de vinculaciones angélicas que te contagien su alegría. Algo, allí afuera, ha sido creado con una información que es para ti. Tal vez haya sido creado hace mil años; tal vez sea tan reciente como ayer. Allí afuera, en el mundo, algo espera para hablarte, algo creado para ti. Confía en que los ángeles lo harán llegar a tu camino.

Ríndete a cada momento: Si has elegido esta situación se te pide que te encuentres con los ángeles en todo momento, sea alegre o triste, divertido o temible. Cada momento es un maestro. Nada de lo que ocurre es un error; no hay casualidades. Cada situación de tu vida tiene algo que enseñarte. Un error puede enseñarte más que una movida correcta. Recuerda que al rendirte a cada momento, los ángeles están contigo, brindándote apoyo mientras experimentas la gran unidad de Todo lo que es.

Incuba un sueño: Esta es una de las maneras más sencillas de permitir que los ángeles vengan a ti. Cuando te estés quedando dormida invita a un ángel a comunicarte en el sueño. Puedes pedir a tu yo soñador un sueño referido a una situación específica y confiar que tu ángel te hablará mientras duermas. Puede llevarte varias noches incubar el sueño, pero si tienes paciencia se comunicarán. Puedes pedir a tu ángel que te ayude a identificarlo dentro del sueño.





Busca otro oráculo: Si has elegido este hecho se te invita a recibir la guía de los ángeles utilizando otro oráculo. Puede ser las runas, las cartas del Tarot o el I ching. O puede ser una sugerencia para que te hagas leer las líneas de la mano o trazar la carta astrológica. Si has elegido esto, permite que tu ser interior te guíe al oráculo adecuado y confía en que allí te encontrará un ángel.

Abre un libro al azar: Puede ser un libro amado o cualquier libro viejo. Ten la seguridad de que los ángeles guiaran tus manos para que abras el libro en la página adecuada y te indicaran donde poner el dedo en el párrafo debido; sus palabras te dirán lo que necesitas saber y oír.

Recuerda algo de tu infancia: En la niñez, todos estamos más cerca de los ángeles; y a ellos se les hace más fácil acompañarnos. Al recordar algo de tu niñez, algo que hiciste, pensaste, sentiste, algo que amabas o querías hacer, los ángeles volverán a tenderte los brazos, con inocencia y alegría.

Quizá te ayude mirar algunas fotos o tocar algún objeto que te haya pertenecido cuando eras pequeño.

Deja que los ángeles escriban a través de ti: Es tiempo de sentarte en silencio y comunicarte directamente con un ángel. Dedica algún tiempo a hacer el proceso de Gracia; deja que aparezca el ángel elegido por ti entre el grupo de distintos ángeles. Saborea su sabiduría en las palabras que escribas. Como ya sabes, es también una oportunidad para dialogar con el ángel.

Espera la guía de un desconocido: Nunca se sabe si una persona cualquiera es un ángel disfrazado. Nunca se sabe si un ángel nos habla por medio de alguien que no conocemos. Puede ser en un autobús o esperando en una fila. Mantén los oídos abiertos. Cuando menos lo esperes, un desconocido te dará cierta información sobre parte de tu vida que necesita elucidación. Puede ser un rumbo que nunca tuviste en cuenta. Con frecuencia es más fácil hablar con desconocidos que con amigos; quizá descubras que eres tú quien dice lo que necesitabas oír.

Espera guía de lo inesperado: Los ángeles viven en un reino de espacio y tiempo fluidos. Si has elegido esta situación, ten la seguridad de que un ángel llegará a ti de una manera que nadie puede prever, ni siquiera este oráculo.

Más sobre Ángeles...

No hay comentarios:

Publicar un comentario